Siempre se ha dicho que una parada para pensar es signo de sabiduría. Sin embargo, inmersos en la vorágine, la inercia no nos facilita el hacer un stop! de vez en cuando para preguntarnos cosas del tipo ¿hacia dónde vamos? ¿Nos estamos volviendo locos? ¿Nos estamos dejando volver locos?

Byung-Chul Han - 1959La lectura reciente de algunos ensayos de un no muy conocido filósofo de nuestro tiempo (Byung-Chul Han- 1959) me ha dado pie a reflexionar sobre nuestro estilo de vida, la evolución de la sociedad del trabajo y el papel de los profesionales de los recursos humanos en las transformaciones de este apasionante mundo, tan invadido de topicazos y recetas múltiples.

También es una forma de reivindicar la filosofía como disciplina, tan denostada en nuestro sistema educativo y de vida y que, sin embargo, creo que siempre nos puede ayudar a pensar y percibir la realidad desde otras perspectivas.

Las reflexiones de Byung-Chul Han deberían alertarnos sobre nuestro estilo de vida, social y laboral, y es mi deseo el compartirlo, aunque sea a modo de leve provocación para detenerse un momento y pensar sobre nuestro entorno.

En su obra “La Sociedad del Cansancio”, nos ofrece una visión de hacia dónde nos está llevando la evolución del trabajo en las organizaciones actuales. La necesidad de mejorar nuestra productividad en las empresas, de optimizar el rendimiento, la cuasi-religión de la mejora continua, la motivación por ser mejores profesionales, más eficientes, implicados, etc.

Todos ellos son conceptos positivos a priori, que sin embargo pueden entrañar algunos peligros si son asumidos sin ningún espíritu crítico.

Veamos algunas de sus ideas expuestas en “La Sociedad del Cansancio” (2010).

“La sociedad del rendimiento está dominada en su totalidad por el verbo modal “poder”, en contraposición a la (anterior) sociedad de la disciplina, que formula prohibiciones y utiliza el verbo “deber”. A partir de un determinado punto de productividad, la palabra “deber” se topa pronto con su límite. Para el incremento de la producción es sustituida por el vocablo “poder”. La llamada a la motivación, a la iniciativa, al proyecto, es más eficaz para la explotación que el látigo y el mandato. El sujeto del rendimiento, como empresario de sí mismo, sin duda es libre en cuanto que no está sometido a ningún otro que le mande y lo explote; pero no es realmente libre, pues se explota a sí mismo, por más que lo haga con entera libertad. El explotador es el explotado. Uno es actor y víctima a la vez. La explotación de sí mismo es mucho más eficiente que la ajena, porque va unida al sentimiento de libertad. Con ello la explotación también es posible sin dominio”

El plural afirmativo y colectivo «Yes, we can» expresa precisamente ese carácter de positividad en la sociedad del rendimiento.

Los proyectos, las iniciativas y la motivación reemplazan la prohibición, el mandato y la ley. A la sociedad disciplinaria todavía la rige el no. Su negatividad genera locos y criminales. La sociedad de rendimiento, por el contrario, produce depresivos y fracasados. El exceso de trabajo y rendimiento se agudiza y se convierte en auto- explotación. Esta es mucho más eficaz que la explotación por otros, pues va acompañada de un sentimiento de libertad (…) Las enfermedades psíquicas de la sociedad de rendimiento constituyen precisamente las manifestaciones patológicas de esta libertad paradójica.”
El exceso de positividad se manifiesta, asimismo, como un exceso de estímulos, informaciones e impulsos. Modifica radicalmente la estructura y economía de la atención. Debido a esto, la percepción queda fragmentada y dispersa. Además, el aumento de carga de trabajo requiere una particular técnica de administración del tiempo y la atención, que a su vez repercute en la estructura de esta última. La técnica de administración del tiempo y la atención multitasking no significa un progreso para la civilización. El multitasking no es una habilidad para la cual esté capacitado únicamente el ser humano tardomoderno de la sociedad del trabajo y la información. Se trata más bien de una regresión. En efecto, el multitasking está ampliamente extendido entre los animales salvajes. Es una técnica de atención imprescindible para la supervivencia en la selva…”

Denso, pero con interesantes ideas sobre los altos niveles de cansancio, estrés y depresión que día a día vemos en nuestros entornos laborales.

Observamos cómo los aumentos de las cargas de trabajo, la presión por el rendimiento, las consecuencias y temores de la prolongada crisis económica y laboral, están facilitando estilos de exigencia, presión a proveedores, empleados… llegando a asumir cada vez con más normalidad prácticas y decisiones que en otros tiempos se hubieran considerado crueles.

Prácticas crueles

También nos da luz sobre la creciente demanda de empresas, ejecutivos y profesionales de trabajar recursos personales, coaching, mindfulnes, emociones, estrés, que les ayuden a gestionar mejor estas exigencias del entorno.

Todo esto me lleva a plantear el gran reto que asumen los profesionales de los recursos humanos, gestores de personas y Talento, y la obligación moral de la profesión de intentar compaginar los intereses y necesidades de la Sociedad del Rendimiento con el valor y respeto de las (tan cacareadas) personas de nuestras organizaciones. Encomiable labor.

Si alguien ha llegado a leer hasta aquí, y le ha provocado alguna pregunta o reflexión, objetivo cumplido.

La próxima entrega tratará sobre “La Sociedad de la Transparencia” y la apuesta por la vigilancia y control y la exposición de carácter pornográfico y la confusión público-privada del mundo de internet y redes sociales.

Carlos-Wordpress

 

 

 

Carlos Ibáñez de Garayo.
Socio Director de Talentix Enclave de Soluciones, S.L.L.

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