¿Cuándo sientes miedo? Es posible que como respuesta a esta pregunta, acudan a tu cabeza frases como “cuando se presentan situaciones en las que mi vida corre un riesgo importante. Por ejemplo, ante la posibilidad de un accidente de tráfico, de una intervención quirúrgica seria…”. Suena lógico, ¿verdad?

Muchos de los miedos que nos acompañan a lo largo de nuestra vida están presentes desde el momento del nacimiento. Sentir miedo a las alturas se considera normal. La cultura en que vivimos puede ayudar a superarlo, como en el caso de los indios cherokees que trabajaron construyendo rascacielos en Nueva York. Nuestra experiencia puede minimizarlo, como cuando hago escalada de forma segura y aprendo que la altura no es peligrosa. También puedo aplicar técnicas de regulación de emocional, como realizar respiraciones profundas cuando me asomo a un balcón, que me ayudan a gestionar el miedo… aunque el miedo a las alturas viene de serie.

Otros miedos los aprendemos. Aprendemos a tener miedo al fracaso, al ridículo, a no cumplir con las expectativas de las demás personas, a no alcanzar los objetivos de ventas del mes… Estos no son comunes a todas las culturas, no son compartidos por todas las personas ni parece que estén tan justificados… Lo cierto es que están presentes en muchas personas, que sufren por ello.

Hablar en público

El otro día leí el resultado de una investigación que determinaba que “hablar en público es para muchas personas más temido que la propia muerte”. En ese momento recordé las ocasiones en las que he sido docente de acciones formativas tituladas “Hablar en público”, “Presentaciones eficaces” y “Técnicas de comunicación ante un grupo” y me acordé de los momentos en que conocía las expectativas del alumnado. Muchas personas planteaban la necesidad de terminar con la ansiedad, la angustia, el estrés, el miedo que les provocaba hablar en público, o anticipar que debían hablar ante un público. No querían sentir miedo.

vivir sin miedo

Sin embargo, ¿podemos vivir sin miedo? ¿podemos sobrevivir sin miedo? Las personas que investigan las emociones no tienen duda de la función adaptativa, social y motivacional de cada una de ellas; del miedo también.

La función adaptativa de las emociones es la de preparar al organismo para que ejecute una conducta exigida por las condiciones ambientales, que movilice la energía necesaria y dirija la conducta a un objetivo determinado. Ante una situación de amenaza y peligro, el miedo prepara al organismo para que huya. Hace muchos años el miedo conseguía que nuestros antepasados huyeran a toda velocidad para alejarse de un depredador. Hoy en día permite que desplacemos rápidamente nuestro coche al arcén si otro vehículo invade nuestro carril. El miedo nos protege de peligros reales o posibles. ¿Es mejor vivir sin miedo? NO. Es mejor que el miedo nos ayude. Pilar Jericó llama a este miedo “equilibrante” y podríamos decir que es “el bueno”.

Cuando sientes miedo

Ahora supón que tu jefa o jefe te pide que hagas una presentación en público. Y sientes miedo. Tu cuerpo se prepara así: el corazón bombea más rápido para transportar más oxígeno, la circulación sanguínea se reorganiza dirigiéndose al cerebro y a los músculos para pensar mejor y moverte con más rapidez, tus pupilas se dilatan para ver mejor, la sangre aumenta su capacidad de coagularse, las glándulas generan adrenalina y noradrenalina para estimular tus sentidos, sientes dudas, confusión, sensación de bloqueo… y deseas huir. Este miedo no es adaptativo, no te protege de un peligro real, no contribuye a tu mejora, frena tu creatividad… Se podría considerar un “miedo tóxico”. Son las dos caras de una misma moneda: el miedo puede ser positivo, cuando obtiene un resultado positivo, y muy negativo, por sus consecuencias negativas.

Las personas que investigan las emociones no tienen duda de la función adaptativa, social y motivacional de cada una de ellas; del miedo también.

Autorregulación emocional

El miedo a hablar en público puede considerarse un miedo tóxico: tu vida no está en juego, probablemente tu dignidad como persona tampoco, casi con seguridad no vas a perder el respeto de quienes van a escucharte ni vas a hablar tan mal como estás anticipando… Algo hay que hacer con él.

Miedo-a-hablar-en-públicoLa autorregulación emocional ha avanzado mucho en los últimos años. Existen técnicas que ayudan a manejar los síntomas fisiológicos, como la

respiración, la meditación, etc. Otras que permiten gestionar la manera de pensar, como el diálogo interno, la visualización, etc. Algunas que trabajan a nivel conductual, como preparar la presentación, adoptar una postura adecuada, etc. Y modelos, como el de James J. Gross que alienta a regular teniendo en cuenta todo lo anterior.

Silvia
Silvia Zabalza Medina
Socia Directora de Talentix Enclave de Soluciones, S.L.L.
@Silviatalentix
https://es.linkedin.com/in/silvia-zabalza-medina-14865726

Un comentario en “Ten miedo… Del bueno!

  1. Interesante artículo Silvia, pensar que se puede perder el miedo al miedo o que el miedo esta en el pensamiento, esto es, sin pensamiento no hay miedo, Y a partir de ahi la pregunta ¿Dónde vivimos en el pensamiento o en la atención al presente? y como dices …el miedo puede ser a veces incluso positivo para ponernos en acción. Gracias por tus reflexiones Silvia.

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