Una estrategia para desarrollar mi liderazgo

¿Me centro en mis fortalezas o en mis debilidades ?

La mayoría de las personas en las organizaciones pensamos que eliminando nuestros puntos débiles conseguiremos ser más efectivos en nuestro trabajo. Es frecuente que en las evaluaciones del rendimiento y desempeño se busquen las carencias y las deficiencias y nuestro jefe o jefa nos anime a trabajar sobre ellas para eliminarlas o aminorarlas.

Esta creencia fuertemente arraigada en nuestra cultura tiene sus raíces en etapas tempranas de la educación; por ejemplo, cuando nuestros padres o profesores ponían su foco en las notas más bajas y en lo que fallábamos más que en felicitar y reforzar aquellas notas más altas en las que destacábamos y eran nuestras fortalezas y que seguramente eran ya indicios de lo que nos haría destacar en el futuro.

La mayoría de nosotros, ya sea consciente o inconscientemente, seguimos la filosofía de que nuestro desempeño está frenado por aquellas destrezas o habilidades en las que no somos buenos y que mejorando estas con esfuerzo y sacrificio mejoraremos también la eficacia en nuestro trabajo.

Sin embargo investigaciones y datos más actuales sobre desarrollo del liderazgo (Zenger y Folkman 2002 y 2008), demuestran que en realidad los líderes que poseen una o más fortalezas significativas y se centran en su potenciación y desarrollo, son mucho más valiosos para las organizaciones que aquellos que carecen de debilidades pero también de fortalezas significativas. Estos hallazgos tienen profundas implicaciones, pues significan que uno no tiene que tratar de ser bueno en todo, sino desarrollar y potenciar dos o tres fortalezas destacadas.

También significa, y esto está cambiando la orientación de los planes de mejora y desarrollo directivo, que el tiempo y el esfuerzo que empleemos en nuestro desarrollo individual estará mejor invertido si lo dedicamos a mejorar competencias y habilidades en áreas en las que ya somos fuertes y son las que nos van a hacer destacar. Trabajar sobre nuestras fortalezas supone generalmente hacerlo sobre las cosas en las que somos hábiles y se nos dan bien, nos gustan y en las que ponemos pasión; y además sobre aquellos aspectos en los que podemos aportar más valor para la organización

¿Significa esto que debemos olvidarnos de nuestras carencias y debilidades, si son significativas y amenazan nuestro progreso, nuestro crecimiento o nuestra carrera profesional ?, en absoluto. Cuando un líder, directivo o cualquier profesional tiene una “debilidad fatal”, es decir una deficiencia importante reconocida por la propia persona y sobre todo por otras personas en la organización, deberá trabajar para eliminarla y aunque nunca, probablemente, destacará en esa habilidad, al menos no será un freno para la persona  o una  barrera para su progreso profesional.

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Juan Biurrun Martiarena, socio director de Talentix, Enclave de soluciones

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