A3 Thinking

A3 Thinking para la Resolución de Problemas

Todos convivimos en nuestro día a día con diferentes problemas. En función de nuestra personalidad, nos veremos más agobiados o podremos resolverlos, o al menos, aprender a reducirlos. Las empresas no son la excepción a esta regla.

Curiosamente, son numerosos los directivos y gerentes navarros que se quejan por la existencia de problemas técnicos y de otra índole que se repiten con frecuencia en sus organizaciones y la falta de metodología e implicación de sus trabajadores para resolverlos adecuadamente. La lista de ejemplos es muy larga: problemas con proveedores, con clientes, con la maquinaria, deficiencias en productos, errores en procesos administrativos y productivos, dificultad en la gestión diaria, disminución de las ventas, …

A3 Thinking

Ante este tipo de situaciones, más o menos complejas, nuestra propuesta es utilizar A3 Thinking. Dicha metodología para la resolución de problemas es muy cercana a mi propia formación y experiencia como científica. Desde muy joven, se me ha formado para analizar problemas de forma global, desde perspectivas muy variadas, identificando los datos disponibles, hechos y evidencias, para lograr el completo entendimiento, proponiendo luego diferentes soluciones y realizando ensayos y seguimiento hasta conseguir la solución definitiva. Y la clave está siempre está en pensar y en el análisis. Como dice la frase famosa atribuida a Albert Einstein: Si me dieran una hora para salvar el planeta, gastaría 59 minutos definiendo el problema y 1 minuto resolviéndolo“.

Si bien en física y matemática, la solución generalmente está dada por fórmulas provenientes de teorías científicas muy rigurosas, con A3 Thinking aprendemos que el grado de resolución del problema está directamente vinculado con la motivación y compromiso de las personas que han participado en su análisis. Y hablando por nuestra propia experiencia, todas las personas de las organizaciones en Navarra a quienes hemos formado y acompañado en A3 Thinking – desde la administración, la hostelería, empresas de servicios, distribuidoras y logísticas y varios sectores industriales – han experimentado una transformación en cuanto a su relación con pares, comunicación, identificación corporativa, clima laboral y evidentemente la mejora significativa o completa del problema que necesitaban resolver.

A3 Thinking es una técnica visual, muy sencilla de aprender y de implementar para resolver problemas específicos, entrenar el pensamiento eficaz y objetivo y buscar soluciones definitivas mediante acciones concretas, planificadas y con indicadores de mejora.

Los pasos para aplicar la metodología son:
  1. pensar sobre la situación actual del problema mediante el análisis del punto de partida, el escenario deseado, los objetivos y el alcance de la actuación, las consecuencias que tiene actualmente el problema, medidas de contención temporales y en mi opinión, lo más importante, las verdaderas causas que lo generan.
  2. la neutralización de las causas reales, definiendo el escenario a futuro: el planteamiento de las diferentes soluciones, su impacto, viabilidad y costo económico, así como la fecha y responsables de la implantación y los indicadores para evaluar el seguimiento y resultado final.

El Curso A3 Thinking se impartirá en Talentix los días 10 y 11 de noviembre de 9.30 a 13.30 hs, va dirigido a personal directivo y de gestión, responsables de Calidad, RRHH, Producción, Ingeniería, mandos intermedios o personas que en su día a día tengan que tomar decisiones para solucionar problemas más o menos complejos, de todos los ámbitos dentro de la empresa.

Cecilia Wolluschek

CECILIA WOLLUSCHEK es Doctora en Ciencias Físicas y Consultora industrial. Colaboradora de Talentix Enclave de Soluciones en la impartición de programas formativos

Y… ¿De qué va esto de la felicidad en el trabajo de la que tanto se habla?

En los últimos años han surgido movimientos y corrientes relacionadas con la felicidad en el trabajo. Numerosos estudios, conferencias y artículos de revistas tratan sobre este tema y apuntan a las claves de la felicidad personal y por extensión, a la felicidad en el trabajo.

Personalmente me resulta difícil realizar un decálogo de las claves de la felicidad, sería muy osado por mi parte, pero sí me atrevo a dar alguna de las recetas o pautas que sin duda nos pueden ayudar a tener siempre inflado nuestro globo de la felicidad e incorporar a nuestra vida los hábitos de los más felices.

Lo primero es saber qué nos hace felices. Definir la felicidad significa averiguar qué es lo que la felicidad significa para cada uno de nosotros e identificar el conjunto de cosas que nos hacen felices de acuerdo con el modo en que hemos elegido definirla.

A menudo, cuando no hemos conseguido lo que queríamos podemos llegar a ser nuestros peores enemigos. En esta ocasión pensamos que una reflexión negativa nos va a motivar, pero lejos de motivarnos para hacerlo mejor, en realidad nos desmotiva, por tanto, debemos encontrar otra forma de enfrentarnos a los fracasos. Los más felices utilizan la autocompasión y consiste en tratarnos a nosotros mismos con el mismo cariño y cuidado que mostraríamos a un buen amigo, especialmente cuando está sufriendo, ha fracasado o ha cometido un error. En realidad, esto es desarrollar la EMPATIA, solo que en esta ocasión con uno mismo.

 

Debemos ser agradecidos y practicar la gratitud. Los expertos han demostrado que expresar gratitud nos hace sentir más felices y además reduce el deseo de sentirse superior a los demás. Lo cual, sin duda alguna es un gran alivio e incrementa notablemente nuestro globo de felicidad.

Cuando somos muy controladores disminuimos nuestros niveles de felicidad, primero porque los resultados que deseamos a menudo no están bajo nuestro control, y por ello nos sentimos frustrados y decepcionados frente a determinados resultados. Segundo, cuando queremos controlarlo todo es probable que sacrifiquemos otras cosas importantes de nuestra vida, como nuestra salud o la de nuestras relaciones, sin duda algo muy dañino para nuestros niveles de felicidad.

Los más felices toman responsabilidad personal de su propia felicidad, lo que significa que nunca culpan a otros o a las circunstancias externas de cómo se sienten. Tomar responsabilidad de nuestra propia felicidad significa utilizar una camiseta que señale: “no importa qué tiempo haga fuera, el tiempo en mi cabeza siempre es soleado”. En otras palabras, los seres humanos, tenemos esta habilidad única: podemos regular nuestras emociones.

Todas estas herramientas y más son practicadas por los más felices y sin duda alguna influyen en nuestro trabajo, porque ¿Cómo se puede ser feliz si no se es feliz en el trabajo, lugar en el que pasamos más de un tercio de nuestro tiempo? Tener buenas prácticas de felicidad nos aporta un mayor significado a nuestro trabajo, elemento que aparece como una constante en la percepción de felicidad.

Pues eso, de esto y muchas más cosas va esto de la Felicidad.

En el curso Las recetas de la Felicidad: también aplicables al trabajo que imparto en  Talentix los próximos días 10, 17 y 24 de octubre, te ayudaremos a descubrir  los hábitos de los más felices. Además, redundará en tu puesto de trabajo, porque siendo más feliz estarás mejor y estando mejor será un estímulo en la mejora de tu productividad.

 

Raquel Pérez

Raquel Pérez

Raquel Pérez es consultora en temas relacionados con personas y profesora universitaria en gestión de recursos humanos, habilidades y comportamiento organizacional. Posee más de 20 años de experiencia en puestos donde la aportación de valor a individuos y organizaciones es prioritaria, asistiéndoles en la mejora de sus niveles de felicidad, sus capacidades y competencias.

Ha puesto en marcha cuatro grandes centros de trabajo, coordinando múltiples variables y dificultades técnicas, liderando equipos multidisciplinares con intereses y objetivos diversos, alcanzando la meta final gracias a una eficiente planificación estratégica.

Actualmente compagina su actividad docente con su actividad como consultora, lo que le permite trasladar a la empresa su experiencia en gestión de recursos humanos con el fin de lograr una mayor motivación y mejorar su calidad de vida, transmitiendo y dando las claves de una vida más plena y feliz.

¿Qué es la procrastinación? ¿Y tú me lo preguntas?

¿Qué es la procrastinación? Dices mientras clavas en mi texto tu atención… difícil comenzar de un modo original un artículo sobre procrastinación, dada la popularización que ha tenido este término en los últimos tiempos. Desde hace unos años, se utiliza habitualmente el término procrastinar para dar nombre a la acción o el hábito de postergar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras más irrelevantes o agradables, y se ha convertido en uno de los más escuchados en temas de productividad.

Una de las razones de su popularización es porque a todo el mundo nos afecta en mayor o menor medida. Ocasionalmente es algo normal sufrirla, pero hay personas especialistas en postergar, aquellas que se comportan así de manera continuada porque creen que el día de mañana será más adecuado para llevar a cabo una o varias tareas que tienen pendientes. Esto les provoca una sensación de caos, de no poder llegar a todo y de frustración debido a la acumulación de tareas pendientes. También produce sentimientos de insatisfacción, inseguridad, inferioridad y estancamiento. Como consecuencia, además, se termina perdiendo la confianza y el respeto de las personas con las que se relacionan.

Si profundizamos un poco, la neuropsicología trata de explicar la procrastinación como un acto natural motivado por el sistema límbico. Este, entre otras cosas, controla el llamado “sistema de recompensa” que regula la producción de dopamina según el estímulo (una conversación agradable, una bonita imagen, un video gracioso…) que recibimos. Este neurotransmisor es el encargado, explicado de modo general, de dar la sensación de felicidad y gratificación.

En concreto, en la procrastinación nos “recompensa” a la hora de hacer tareas que nos apetecen más o que resultan menos desagradables. Esta acción puede volverse “adictiva”, de manera que comenzamos un ciclo de procrastinación del que es muy difícil salir: percibes ansiedad o incomodidad frente a “la tarea” que sabes que tienes que hacer; como reacción lógica, tu cerebro busca aliviar esa sensación con alguna otra tarea, por eso te vuelves sumamente capaz en otras actividades (que no son prioridad en ese momento); tu cerebro almacena “la tarea”  como dolorosa y busca más distracciones o alguna razón lógica que explique por qué pospusiste. Aparecen en ese momento todas las excusas reconfortantes: “mañana será otro día”, “era muy importante contestar ese correo”, “la reunión era inevitable”, etc. Cuando vuelves a recordar esa tarea pendiente que procrastinaste en un inicio, te genera culpa o remordimiento y vuelves al punto de partida.

Un estudio llevado a cabo por investigadores de diferentes entidades alemanas ha pretendido dar algunos datos concretos. El trabajo contó con la colaboración de más de 2.500 personas. Se les aplicó un cuestionario sobre procrastinación y también otras escalas de estrés, depresión, ansiedad, fatiga y satisfacción con la vida, con el objetivo de analizar las relaciones entre el hábito de posponer las obligaciones y el bienestar general a través de todas las variables anteriores. Los resultados fueron publicados en la revista PLoS ONE (2016) y han mostrado que, de forma general, no parece que quienes procrastinan disfruten de un mayor bienestar en comparación con quienes demoran menos sus tareas y actividades. Se comprobó que se relacionaba con mayor estrés, más problemas de ansiedad y depresión, y mayor fatiga. Además, en contra de lo que podría parecer más natural, la procrastinación se relacionó con una menor satisfacción con la vida, concretamente con aspectos como el trabajo y el salario.

Así, las evidencias asocian comportamientos relacionados con la procrastinación con: baja autoestima, déficit en autoconfianza, déficit de autocontrol, depresión, comportamientos de desorganización y, en algunos casos, perfeccionismo, impulsividad disfuncional y ansiedad.

Por tanto, si mantener la procrastinación como hábito en nuestro día a día no es nada recomendable, ¿qué podemos hacer para evitar procrastinar?

  1. Potenciar tu autoconocimiento, ser más conscientes que lo hacemos y en qué ámbitos de nuestra vida lo hacemos.
  2. Comprender por qué lo hacemos: ¿Nos dejamos llevar por las conductas que impulsan nuestras emociones negativas y evitamos? ¿Es nuestra forma de afrontarlas? ¿No nos organizamos? ¿No toleramos el malestar?
  3. Practicar mindfulness. Esta técnica, que te ayuda a concentrarte en el momento presente, te beneficiará para que tu mente se centre en una sola tarea, evitando estar haciendo varias cosas a la vez.
  4. Aplicar la regla de los dos minutos. Es muy simple: si la próxima tarea puedes hacerla en dos minutos o menos hazla ya, aunque no sea urgente o prioritaria. Quítatela de encima.
  5. Dividir las tareas complejas en otras más sencillas. Como dice el chiste, la mejor manera de comerse un elefante es a bocados.
  6. Si falta organización en tu vida o en el trabajo, dedica un tiempo para pararte a organizar, diferenciar lo urgente de lo importante y de lo que puede esperar.
  7. Fijar plazos inaplazables. Autoimponte fechas límite y convéncete de que son improrrogables. Si no tienes una fecha definida, todo se diluye, se vuelve abstracto en nuestra mente y corres el riesgo de “dejarlo para más tarde” sine die.
  8. También puedes buscar formación en la que profundizar sobre el tema de la procrastinación como: “¿Vas a seguir procrastinando o te vas a apuntar al curso?” que se realizará el 12 de septiembre en Talentix.
  9. Y por supuesto, deja de leer artículos y ponte a trabajar.

Coaching Wingwave®: Un nuevo y potente instrumento para añadir a la caja de herramientas del Coach

Coaching Wingwave®:

Un nuevo y potente instrumento para añadir a la caja de herramientas del Coach

Hace varios años que trabajo como coach y esta faceta sigue dándome grandes satisfacciones. He tenido la posibilidad de acompañar a personas muy diferentes y este hecho me lleva a la siguiente reflexión: cada persona tiene unas características personales diferentes, comportamientos distintos, creencias particulares y necesidades diversas. Lógicamente, a la hora de acompañarlas debo emplear fórmulas diferentes.

Todas las personas tenemos algo de racional, algo de emocional y algo de corporal, integrados de distinta manera…, mostrando más o menos de cada uno de ellos en función de nuestro estilo personal o de la situación que vivimos en un momento dado.

Vicens Olivé Vicens Olivé practicando Coaching Wingwave® en Talentix.

Vicens Olivé Vicens Olivé practicando Coaching Wingwave® en Talentix.

Recientemente he descubierto el Coaching Wingwave®. Para aquellas personas que no lo conocen, lo definiré a continuación: se trata de un tipo de Coaching breve, desarrollado por los psicólogos alemanes Cora Besser-Siegmund y Harry Siegmund. Este método ha recogido lo mejor de la PNL y ha conseguido ir más allá. Tiene también una clara relación con la neurología. Los nuevos descubrimientos en el funcionamiento cerebral y la incorporación de la neurociencia a diferentes metodologías están ocupando un espacio importante en el enfoque actual de gestión del talento. Y llaman poderosamente nuestra atención.

El Coaching Wingwave® es uno de los enfoques de Coaching más investigados por sus buenos resultados.

Este método, patentado, combina tres elementos:

  • la estimulación hemisférica bilateral a través de la simulación de las fases MOR del sueño (MOR = movimientos oculares rápidos) o a través de estímulos bilaterales auditivos o táctiles
  • la Programación Neurolingüística (PNL), y
  • el test Bi-Digital O-Ring de reacción muscular.

La combinación de los tres elementos es muy eficaz para procesar las emociones asociadas a un problema, regular y afrontar el estrés, superar bloqueos mentales y cambiar creencias limitadoras por posibilitadoras. Por otro lado, también consigue éxito cuando una persona desea acceder a nuevos recursos, a estados emocionales positivos que le den fuerza para afrontar una situación, e incluso para tratar compulsiones.

Coaching Wingwave®

Coaching Wingwave®, combinación de diferentes técnicas

La puesta en escena es curiosa y las técnicas sorprenden cuando se utilizan por primera vez… sin embargo, lo más importante es el efecto: rápido y duradero.

En definitiva, es un método increíblemente interesante para acompañar a nuestros y nuestras coachees cuando parece importante abordar el área emocional.

Entre mis coachees he encontrado personas con un alto equilibrio emocional, muy racionales, muy estructuradas… y con ellas es útil trabajar desde la conversación, la reflexión, el análisis, el objetivo presente, el camino lógico para llegar hasta él… También he tenido el lujo de trabajar con personas que, teniendo claro el objetivo que pretendían conseguir, sentían que “algo” dificultaba la consecución de este objetivo. Algo así como un “no fluir”, un palo en la rueda de la bicicleta, cuando en otras ocasiones o ante otros objetivos “sentían el flujo”. Además, he podido acompañar a coachees que desde un primer momento ponen sobre la mesa sus emociones, sus malestares, sus tensiones… He planteado una clasificación en tres grupos, aunque la realidad es que todas las personas tenemos algo de racional, algo de emocional y algo de corporal, integrados de distinta manera… Eso sí, podemos estar mostrando más o menos de cada uno de ellos en función de nuestro estilo personal o de la situación que vivimos en un momento dado.

Oriol Ballés, en una demostración de Coaching Wingwave® en Talentix

Oriol Ballés, en una demostración de Coaching Wingwave® en Talentix

Para dar respuesta en un proceso de coaching, la especialización del coach en un método es muy útil. Cada profesional tiene su estilo particular y su caja de herramientas. Eso sí, cada persona-coachee, diferente al resto de personas, agradecerá que su coach tenga especialización en varias herramientas para asegurarse de que escoge aquella más útil para su cliente en particular.

En Talentix hemos tenido clara la necesidad de profundizar en este método y de obtener la Certificación como Coach Wingwave®. Siendo algunos de nuestros valores: espíritu innovador, profesionalidad, orientación a soluciones y personas… ¿cómo no íbamos a incorporarlo a nuestra cartera de servicios?

Provocaciones para pensar (I)

Siempre se ha dicho que una parada para pensar es signo de sabiduría. Sin embargo, inmersos en la vorágine, la inercia no nos facilita el hacer un stop! de vez en cuando para preguntarnos cosas del tipo ¿hacia dónde vamos? ¿Nos estamos volviendo locos? ¿Nos estamos dejando volver locos?

Byung-Chul Han - 1959La lectura reciente de algunos ensayos de un no muy conocido filósofo de nuestro tiempo (Byung-Chul Han- 1959) me ha dado pie a reflexionar sobre nuestro estilo de vida, la evolución de la sociedad del trabajo y el papel de los profesionales de los recursos humanos en las transformaciones de este apasionante mundo, tan invadido de topicazos y recetas múltiples.

También es una forma de reivindicar la filosofía como disciplina, tan denostada en nuestro sistema educativo y de vida y que, sin embargo, creo que siempre nos puede ayudar a pensar y percibir la realidad desde otras perspectivas.

Las reflexiones de Byung-Chul Han deberían alertarnos sobre nuestro estilo de vida, social y laboral, y es mi deseo el compartirlo, aunque sea a modo de leve provocación para detenerse un momento y pensar sobre nuestro entorno.

En su obra “La Sociedad del Cansancio”, nos ofrece una visión de hacia dónde nos está llevando la evolución del trabajo en las organizaciones actuales. La necesidad de mejorar nuestra productividad en las empresas, de optimizar el rendimiento, la cuasi-religión de la mejora continua, la motivación por ser mejores profesionales, más eficientes, implicados, etc.

Todos ellos son conceptos positivos a priori, que sin embargo pueden entrañar algunos peligros si son asumidos sin ningún espíritu crítico.

Veamos algunas de sus ideas expuestas en “La Sociedad del Cansancio” (2010).

“La sociedad del rendimiento está dominada en su totalidad por el verbo modal “poder”, en contraposición a la (anterior) sociedad de la disciplina, que formula prohibiciones y utiliza el verbo “deber”. A partir de un determinado punto de productividad, la palabra “deber” se topa pronto con su límite. Para el incremento de la producción es sustituida por el vocablo “poder”. La llamada a la motivación, a la iniciativa, al proyecto, es más eficaz para la explotación que el látigo y el mandato. El sujeto del rendimiento, como empresario de sí mismo, sin duda es libre en cuanto que no está sometido a ningún otro que le mande y lo explote; pero no es realmente libre, pues se explota a sí mismo, por más que lo haga con entera libertad. El explotador es el explotado. Uno es actor y víctima a la vez. La explotación de sí mismo es mucho más eficiente que la ajena, porque va unida al sentimiento de libertad. Con ello la explotación también es posible sin dominio”

El plural afirmativo y colectivo «Yes, we can» expresa precisamente ese carácter de positividad en la sociedad del rendimiento.

Los proyectos, las iniciativas y la motivación reemplazan la prohibición, el mandato y la ley. A la sociedad disciplinaria todavía la rige el no. Su negatividad genera locos y criminales. La sociedad de rendimiento, por el contrario, produce depresivos y fracasados. El exceso de trabajo y rendimiento se agudiza y se convierte en auto- explotación. Esta es mucho más eficaz que la explotación por otros, pues va acompañada de un sentimiento de libertad (…) Las enfermedades psíquicas de la sociedad de rendimiento constituyen precisamente las manifestaciones patológicas de esta libertad paradójica.”
El exceso de positividad se manifiesta, asimismo, como un exceso de estímulos, informaciones e impulsos. Modifica radicalmente la estructura y economía de la atención. Debido a esto, la percepción queda fragmentada y dispersa. Además, el aumento de carga de trabajo requiere una particular técnica de administración del tiempo y la atención, que a su vez repercute en la estructura de esta última. La técnica de administración del tiempo y la atención multitasking no significa un progreso para la civilización. El multitasking no es una habilidad para la cual esté capacitado únicamente el ser humano tardomoderno de la sociedad del trabajo y la información. Se trata más bien de una regresión. En efecto, el multitasking está ampliamente extendido entre los animales salvajes. Es una técnica de atención imprescindible para la supervivencia en la selva…”

Denso, pero con interesantes ideas sobre los altos niveles de cansancio, estrés y depresión que día a día vemos en nuestros entornos laborales.

Observamos cómo los aumentos de las cargas de trabajo, la presión por el rendimiento, las consecuencias y temores de la prolongada crisis económica y laboral, están facilitando estilos de exigencia, presión a proveedores, empleados… llegando a asumir cada vez con más normalidad prácticas y decisiones que en otros tiempos se hubieran considerado crueles.

Prácticas crueles

También nos da luz sobre la creciente demanda de empresas, ejecutivos y profesionales de trabajar recursos personales, coaching, mindfulnes, emociones, estrés, que les ayuden a gestionar mejor estas exigencias del entorno.

Todo esto me lleva a plantear el gran reto que asumen los profesionales de los recursos humanos, gestores de personas y Talento, y la obligación moral de la profesión de intentar compaginar los intereses y necesidades de la Sociedad del Rendimiento con el valor y respeto de las (tan cacareadas) personas de nuestras organizaciones. Encomiable labor.

Si alguien ha llegado a leer hasta aquí, y le ha provocado alguna pregunta o reflexión, objetivo cumplido.

La próxima entrega tratará sobre “La Sociedad de la Transparencia” y la apuesta por la vigilancia y control y la exposición de carácter pornográfico y la confusión público-privada del mundo de internet y redes sociales.

Carlos-Wordpress

 

 

 

Carlos Ibáñez de Garayo.
Socio Director de Talentix Enclave de Soluciones, S.L.L.

GTD

Mejora tu productividad personal con la metodologia GTD

¿Quién no ha tenido alguna vez sensación de desbordamiento con las tareas pendientes o los correos sin leer? Ante estas situaciones y otras similares, lo que nuestra mente genera es ansiedad y estrés, viendo que nuestra vida se convierte en un embudo dónde recibimos una gran cantidad de inputs y no tenemos capacidad para darles salida.

Gracias a David Allen, creador de GTD (Getting things done) podemos, mediante su aplicación, mejorar nuestro nivel de estrés y, en definitiva, nuestra calidad de vida ejerciendo más control sobre los mails y organizando mejor las tareas.

GTD es una metodología de productividad personal basada en un procesamiento altamente estructurado de las tareas a realizar, para conseguir un flujo de trabajo, donde predominen las sensaciones de control y perspectiva por encima de las de estrés.

Hacer las cosas

“Getting things done” que no quiere decir más que “Hacer las cosas”, se basa en el sentido común de un inventario completo y actualizado de todos tus compromisos, organizado y revisado de forma sistemática, que te permite concentrarte fácilmente, observar tu entorno desde las posiciones óptimas y elegir de manera fiable qué hacer en cualquier momento. Bajo el concepto “cosas” se engloba todo aquello a lo que hemos de prestar atención, bien porque requiere que se realice una acción, se deba archivar, se delegue en otras personas, o simplemente, haya que prescindir de ello.

GTD

Realiza un inventario completo y actualizado de todos tus compromisos

Aplicando correctamente la metodología GTD, realmente estamos siguiendo un proceso dual, en el que por un lado ejercemos un Control sobre las “cosas” haciéndolas de un modo organizado, y por otro, las dotamos de Perspectiva con el fin de enfocarlas adecuadamente en cada momento y situación, estableciendo una estrategia.

El proceso es sencillo, con 4 fases en el lado del Control:

  • Capturar
  • Aclarar
  • Organizar
  • Reflexionar

y 6 horizontes de enfoque en el lado de la Perspectiva:

  • Acciones
  • Proyectos
  • Áreas de responsabilidad
  • Objetivos
  • Visión
  • Propósito.

Vaciar la mente para organizarnos y ser más eficaces

La clave de esta metodología o el gran cambio que notamos cuando empezamos a aplicarla, es el de “vaciar la mente”. La mente consciente tiene sus límites y no podemos pensar en más de dos o tres cosas a la vez ni tampoco nos sirve como lugar de almacenamiento. Es por esto que, cuando estamos realizando una tarea concreta, frecuentemente tenemos distracciones, porque nuestra mente vaga por todos aquellos frentes que tenemos abiertos y que no queremos olvidar.

El primer paso que propone GTD es capturar todo aquello que tienes en la mente y almacenarlo en un soporte fuera de tu cabeza. Este soporte puede ser una lista, un post-it o cualquier sofisticado sistema de almacenamiento de información. Cuando tenemos la certeza de que todo lo que tenemos pendiente, -bien sea de nuestro entorno personal, laboral, de ocio o de cualquier ámbito de nuestra vida- lo tenemos almacenado en un lugar seguro y al que podemos acceder en cualquier momento, nuestra mente se puede dedicar más intensamente y con mayor rendimiento a la tarea que nos ocupa.

Captura todo aquello que tienes en la mente y almacénalo en un soporte fuera de tu cabeza

Captura todo aquello que tienes en la mente y almacénalo en un soporte fuera de tu cabeza

Capturar las cosas

Capturar las “cosas” para vaciar la mente, es el primer paso y el primer hábito que hemos de adoptar si queremos tener éxito con GTD, ya que, aunque el proceso es simple y sencillo como decía anteriormente, solamente será efectivo si lo interiorizamos y lo incorporamos como hábito. Para ello, una vez conocida la metodología en su totalidad, habrá que practicar, practicar y practicar, al igual que hicimos cuando aprendimos a conducir.

Más allá de este primer hábito, iremos incorporando otros que se derivan de las demás fases, si queremos conseguir aumentar nuestra productividad personal.

GTD, una herramienta para la productividad personal en la empresa

Para incrementar el nivel de productividad de las empresas y, por tanto, hacerlas más competitivas, hemos de pensar que esta es sumatorio de la productividad obtenida en la fabricación del producto o la prestación del servicio y la productividad personal de todas y cada una de las personas que componen y desarrollan su trabajo en la empresa.

Por tanto, desde aquí os animo a que incorporéis en vuestro quehacer diario cuántas herramientas os ayuden a mejorar vuestra productividad personal y por qué no, empezando con GTD.

Ana Ábrego Galilea. Socia Directora de Talentix Enclave de Soluciones, S.L.L. Experta en productividad personal y GTD

 


Ana Ábrego Galilea
, Socia Directora de Talentix Enclave de Soluciones
Consultora de Recursos Humanos, con 25 años de experiencia en entrenamiento y asesoría en Planes de Gestión y herramientas para la productividad personal, el desarrollo de las capacidades personales y grupales.
@ana_abrego_gali

Ten miedo… Del bueno!

¿Cuándo sientes miedo? Es posible que como respuesta a esta pregunta, acudan a tu cabeza frases como “cuando se presentan situaciones en las que mi vida corre un riesgo importante. Por ejemplo, ante la posibilidad de un accidente de tráfico, de una intervención quirúrgica seria…”. Suena lógico, ¿verdad?

Muchos de los miedos que nos acompañan a lo largo de nuestra vida están presentes desde el momento del nacimiento. Sentir miedo a las alturas se considera normal. La cultura en que vivimos puede ayudar a superarlo, como en el caso de los indios cherokees que trabajaron construyendo rascacielos en Nueva York. Nuestra experiencia puede minimizarlo, como cuando hago escalada de forma segura y aprendo que la altura no es peligrosa. También puedo aplicar técnicas de regulación de emocional, como realizar respiraciones profundas cuando me asomo a un balcón, que me ayudan a gestionar el miedo… aunque el miedo a las alturas viene de serie.

Otros miedos los aprendemos. Aprendemos a tener miedo al fracaso, al ridículo, a no cumplir con las expectativas de las demás personas, a no alcanzar los objetivos de ventas del mes… Estos no son comunes a todas las culturas, no son compartidos por todas las personas ni parece que estén tan justificados… Lo cierto es que están presentes en muchas personas, que sufren por ello.

Hablar en público

El otro día leí el resultado de una investigación que determinaba que “hablar en público es para muchas personas más temido que la propia muerte”. En ese momento recordé las ocasiones en las que he sido docente de acciones formativas tituladas “Hablar en público”, “Presentaciones eficaces” y “Técnicas de comunicación ante un grupo” y me acordé de los momentos en que conocía las expectativas del alumnado. Muchas personas planteaban la necesidad de terminar con la ansiedad, la angustia, el estrés, el miedo que les provocaba hablar en público, o anticipar que debían hablar ante un público. No querían sentir miedo.

vivir sin miedo

Sin embargo, ¿podemos vivir sin miedo? ¿podemos sobrevivir sin miedo? Las personas que investigan las emociones no tienen duda de la función adaptativa, social y motivacional de cada una de ellas; del miedo también.

La función adaptativa de las emociones es la de preparar al organismo para que ejecute una conducta exigida por las condiciones ambientales, que movilice la energía necesaria y dirija la conducta a un objetivo determinado. Ante una situación de amenaza y peligro, el miedo prepara al organismo para que huya. Hace muchos años el miedo conseguía que nuestros antepasados huyeran a toda velocidad para alejarse de un depredador. Hoy en día permite que desplacemos rápidamente nuestro coche al arcén si otro vehículo invade nuestro carril. El miedo nos protege de peligros reales o posibles. ¿Es mejor vivir sin miedo? NO. Es mejor que el miedo nos ayude. Pilar Jericó llama a este miedo “equilibrante” y podríamos decir que es “el bueno”.

Cuando sientes miedo

Ahora supón que tu jefa o jefe te pide que hagas una presentación en público. Y sientes miedo. Tu cuerpo se prepara así: el corazón bombea más rápido para transportar más oxígeno, la circulación sanguínea se reorganiza dirigiéndose al cerebro y a los músculos para pensar mejor y moverte con más rapidez, tus pupilas se dilatan para ver mejor, la sangre aumenta su capacidad de coagularse, las glándulas generan adrenalina y noradrenalina para estimular tus sentidos, sientes dudas, confusión, sensación de bloqueo… y deseas huir. Este miedo no es adaptativo, no te protege de un peligro real, no contribuye a tu mejora, frena tu creatividad… Se podría considerar un “miedo tóxico”. Son las dos caras de una misma moneda: el miedo puede ser positivo, cuando obtiene un resultado positivo, y muy negativo, por sus consecuencias negativas.

Las personas que investigan las emociones no tienen duda de la función adaptativa, social y motivacional de cada una de ellas; del miedo también.

Autorregulación emocional

El miedo a hablar en público puede considerarse un miedo tóxico: tu vida no está en juego, probablemente tu dignidad como persona tampoco, casi con seguridad no vas a perder el respeto de quienes van a escucharte ni vas a hablar tan mal como estás anticipando… Algo hay que hacer con él.

Miedo-a-hablar-en-públicoLa autorregulación emocional ha avanzado mucho en los últimos años. Existen técnicas que ayudan a manejar los síntomas fisiológicos, como la

respiración, la meditación, etc. Otras que permiten gestionar la manera de pensar, como el diálogo interno, la visualización, etc. Algunas que trabajan a nivel conductual, como preparar la presentación, adoptar una postura adecuada, etc. Y modelos, como el de James J. Gross que alienta a regular teniendo en cuenta todo lo anterior.

Silvia
Silvia Zabalza Medina
Socia Directora de Talentix Enclave de Soluciones, S.L.L.
@Silviatalentix
https://es.linkedin.com/in/silvia-zabalza-medina-14865726